El arte de incidir: algunos apuntes sobre grabado y enseñanza
Lira porteña n° 30
El arte de incidir: algunos apuntes sobre grabado y enseñanza
Por Renata Sagredo Osorio
El 15 de julio se celebra a nivel mundial el día del Grabado, conmemorando el natalicio de Rembrandt van Rijn, grabador y pintor neerlandés nacido a comienzos del siglo XVII, quien con sus exquisitas calcografías sentó las bases de lo que hoy concebimos como estampa moderna. Con una soltura inusitada, Rembrandt removió la producción de estampas al crear con ligereza y una gestualidad propia del dibujo realizado con un punzón o estilete, liberando el trazo mecánico y sistematizado del buril, que hasta entonces caracterizaba el lenguaje del grabado.
Esta efeméride podría tener una infinidad de fechas, podríamos por ejemplo, rememorar cada 5 de abril a Diana Mantuana, artista del renacimiento italiano y conocida como una de las mujeres pioneras del grabado. O quizá, situándonos en el territorio nacional, conmemorar cada 18 de octubre el natalicio de Carlos Hermosilla Álvarez, trabajador incansable de la estampa. Pero dejando a un lado lo arbitraria de esta fecha, queda de manifiesto que se hace necesario encontrar un día para celebrar este oficio.
Celebrar tanto el grabado en su milenaria insistencia, desde la incisión más primitiva en piedras o cerámicas, en el estarcido de manos en cuevas neolíticas, pasando por el grabado como transmisión y revolución de las ideas, llegando al grabado como práctica artística. Por otro lado, la celebración de la comunidad del grabado: personas dedicadas a la construcción de imágenes, a la edición de estampas, a la gestión de espacios y talleres, a quienes investigan, registran y difunden el patrimonio impreso, y por último –y en quienes me quiero detener en este breve escrito– a las personas que enseñan el grabado.
La naturaleza dual de grabadores/enseñantes es habitual. El recién mentado Rembrandt a la edad de 22 años ya recibía en su taller a unos cuantos aprendices, con quienes compartía su casa y estudio. Cabría pensar si la enseñanza es incluso inherente al grabado: quien practica este hacer puede que se dedique actualmente a la docencia de manera particular en su taller, o en otras instituciones o espacios académicos o no académicos. Si no realiza clases regulares, es probable que en algún momento de su trayectoria haya realizado una clase o demostración de sus procedimientos, quizá en el marco de una exposición, o invitado a realizar una intervención en el espacio público, como actividad para infancias o personas de tercera edad, y tantos otros ejemplos que con frecuencia aparecen.
Esta enseñanza está situada, se da en talleres, en escuelas, en universidades, en museos, en espacios culturales,
comunitarios. Son instancias que han sabido sobrevivir a la era de internet, donde a pesar de haber una infinidad de material disponible con las instrucciones para realizar cualquier tipo de técnica de impresión, consejos para la práctica, reseñas –muy útiles por lo demás–, sigue dándose una significativa vigencia de la experiencia presencial. Que, a mí modo de ver, trasciende el equipamiento del taller, como la necesidad de prensas o herramientas específicas, más bien, tiene relación con aquella dinámica de relaciones y modos colectivos que dentro de un taller suceden.
¿Existe entonces, como ya se ha planteado en la historiografía del grabado local, no sólo una pasión del grabado, sino también una pasión de enseñarlo¹? ¿Cuál es la singularidad de esta práctica donde se vuelve tan relevante el proceso de compartir ese saber/hacer?
Podría ser interesante pensar la importancia que supone lo pedagógico para las y los grabadores. En el relato de sus trayectorias es frecuente la referencia a sus maestras/os, a sus referentes y colegas que acompañaron su formación. Y muy probablemente lo siguen haciendo, dada la multiplicidad de técnicas y sub técnicas que posee esta disciplina, la propia concepción de quien realiza grabados es también la de una constante apertura a nuevos saberes/haceres. Este juego entre experticia en una técnica y ser aprendiz en otra, es una muestra de la concepción dinámica del aprendizaje del grabado, en permanente construcción. Y podría ser, que la capacidad de enseñar una práctica, tenga que ver con ese nivel de profundización, que reafirma un conocimiento, lo expande y lo pone en comunión.
Me refiero a un saber/hacer, porque el grabado tiene un sinfín de procesos que no sólo comprometen al intelecto, sino que están encarnados en una manualidad. Y una manualidad también expandida a los sentidos; la tinta se escucha, se huele; el papel se palpa, se observa a contraluz, se sumerge. Es aquí donde las sutilezas del grabado comienzan a tener un profundo valor, difícilmente transmisibles en otra instancia distinta a la in-corporada, mano con gubia, piedra con lápiz, buril en cobre. Es en ese proceso donde el aprendizaje puede entonces mezclarse con el olor a tabaco, o el de tostado de café porteño, o conlleva a que evitemos el rodillo que hace un chirrido al entintar, que logremos utilizar el mejor lado del pañete o sepamos precisamente cuál es la medición para imprimir una plancha en esa prensa. Y así, en el taller cada quien tiene su lugar de trabajo, sus horarios predilectos, su herramienta favorita, es un espacio que genera un sentido de pertenencia, y donde sus objetos están también cargados de significado.
La relevancia de la transmisión generación tras generación de procedimientos, recetas y modos de hacer han estado desde la primera imprenta, donde adolescentes y jóvenes eran recibidos al alero de un maestro para comenzar su formación, a cambio muchas veces de un escueto salario, algo de comida y techo. Y si con el pasar de los años su oficio lo permitiese, les otorgaba una posibilidad de independizarse y formar su propio taller² . Sólo refiriéndonos al grabado calcográfico, hay una distancia de más de dos siglos entre las primeras estampas –en el primer tercio del siglo XV–, y la aparición de un primer manual con las instrucciones para su realización, en 1645 con Abraham Bosse, quien con un impecable tratado con 19 estampas enseña las técnicas de aguafuerte y grabado a buril, junto a otros procedimientos tan importantes como el afilado del buril o ahumado de la lámina. Esta diferencia entre la aparición de una técnica y su posterior sistematización en una publicación, sustenta la idea de la transmisión intelectual-manual de la disciplina enraizada en el taller. 200 años de circulación oral y manuscrita de aquellos saberes es algo esencial a considerar.
Así como la matriz se afecta, las personas dedicadas a compartir esta disciplina inciden de alguna u otra manera en quienes aprenden en colectividad. Si el grabado como práctica sigue vivo y no es sólo considerado un oficio del pasado o en peligro de desaparición es en gran medida porque quienes lo cultivan han dedicado o dedican parte de su quehacer a la enseñanza. En aquel camino de compartir, es donde van también apareciendo nuevos modos y perspectivas del grabado, imaginarios y posicionamientos. Desde los gremios del renacimiento, las uniones obreras de imprenteros de la pujante industrialización, colectivos y agrupaciones contemporáneas de grabadores tal como la red Menos Tóxico Latinoamérica–que paradójicamente funciona mayormente de manera virtual–; redes donde la consideración de una comunidad y el intercambio de saberes es crucial.
Es reconfortante saber que este saber/hacer está en constante transformación y desarrollo; si sabemos que en algún momento la litografía fue la tecnología de punta y que modificó la creación de imágenes de la época, queda entonces por imaginar cómo las nuevas tecnologías contemporáneas interpelan la práctica y cómo éstas entran (o no) al grabado. Así también, cómo la conectividad tecnológica puede ser un factor que potencie y mantenga la fervorosa trama de personas que gozan y viven por el grabado.
¡Feliz día grabadoras/es!
1 Me refiero a la publicación Pasión del grabado: 80 años. Taller de Carlos Hermosilla Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar de José de Nordenflycht y la investigación y recopilación de escritos Pasión de Enseñar, pensamiento pedagógico, en torno a la pedagogía de Gabriela Mistral realizada por Pedro Pablo Zegers, publicado en 2017 y que como linda sincronía está ilustrado con estampas de la grabadora Roser Bru.
2 Goldstein, Carl. Print Culture in Early Modern France: Abraham Bosse and the Purposes of Print. Cambridge: Cambridge University Press, 2012.
Figura 1. Abraham Bosse, [ilustración primera parte]. De la manière de Graver a l’eau forte et au burin et de la gravûre en manière noire….1745, aguafuerte, huella de la lámina 95 x 66 mm, sobre papel verjurado de 110 x 190 mm. París. Consultado en Biblioteca BNE, inv ER/5310. Fotografía de la autora.
Figura 2. Abraham Bosse, [ilustración segunda parte]. De la manière de Graver a l’eau forte et au burin et de la gravûre en manière noire….1745, aguafuerte, huella de la lámina 92 x 75 mm, sobre papel verjurado de 110 x 190 mm.París.Consultado en Biblioteca BNE, inv ER/5310. Fotografía de la autora.

Renata Sagredo Osorio
Es licenciada en Arte de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Máster en Historia del Arte de la Edad Moderna, en la Universidad Autónoma de Madrid. En 2014 crea el Taller La Veta, espacio dedicado a la producción, difusión e investigación del grabado, actualmente radicado en Valparaíso, Chile.
Los relatos no oficiales del grabado
Lira porteña n° 29
Los relatos no oficiales del grabado.
Por Valentina Madrid Núnez
En la historiografía del arte chileno, los relatos han tendido a privilegiar las prácticas de la pintura o la escultura, mientras que lo que se ha escrito sobre el grabado es relativamente poco en comparación con otras prácticas artísticas visuales. Un dato que permite insinuar que la historia del grabado es “joven”, es el texto de Enrique Solanich Dibujo y grabado en Chile (1987). El texto de Solanich marca un punto de inicio respecto a cómo se conforma la historia del dibujo y el grabado en el país.
Solanich se adentra en los usos de estas artes plásticas como medios que permitieron dar una imagen a las crónicas y relatos de la colonia americana durante la colonización. Introduce a la Academia de Pintura dando cuenta de cómo se conforma dicho espacio, qué artículos permiten el desarrollo de las clases en su interior, quienes fueron sus profesores y sus estudiantes.
Presenta la Escuela de las Artes Aplicadas donde señala que el grabado se inicia con la enseñanza de Marco Aurelio Bontá en 1931 en el Taller de Grabado de la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile, quien tuvo de alumnos a Carlos Hermosilla de Valparaíso, y a Julio Escámez de Concepción, entre otros. Continuando el relato dentro de la Escuela el autor menciona a artistas de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile como Eduardo Martínez Bonati, Eduardo Vilches, Luz Donoso, Carlos Donaire, entre otras figuras destacadas, para después traer a Nemesio Antúnez y los artistas pertenecientes al Taller 99. Finaliza con referentes del grabado contemporáneo como Valentina Cruz y Álvaro Donoso, junto con otros artistas.
No obstante, lo anterior, el texto de Solanich no está pensado como una historia propiamente tal del dibujo y grabado, pues solo se limita a señalar dónde se práctica el grabado y quiénes trabajan en esos espacios. Dentro de esta construcción de los momentos del grabado anteriormente expuesto, hay temas que el autor no menciona o no trabaja propiamente tal, como la Lira Popular. Así mismo, menciona en la introducción del libro que su propuesta consiste en una aproximación a los temas que trata y que no busca ser un catastro ni una historia.
En efecto, a lo largo del texto Solanich parece anticipar como tarea por venir una historia del grabado que tome como fuente lo que él ha expuesto en su trabajo. Sin embargo, si al dato de la fecha de publicación del texto añadimos la postura política de su autor, podemos advertir cómo algunos talleres y artistas relacionados con el grabado son trabajados de manera superficial, simplemente inscribiéndose de manera cronológica como autores que ejercen esa práctica.
Esto es notorio en el caso del artista grabador Carlos Hermosilla, a quien Solanich dedica un párrafo en su libro para cumplir con mencionarlo, pero sin profundizar mayormente en él, a diferencia del trabajo que realiza en torno a los integrantes del Taller 99, sobre quienes sí profundiza y les dedica un capítulo completo. Tampoco se refiere al Taller de Artes Visuales (TAV), que para 1974 ya estaba funcionando y que había sido conformado por artistas pertenecientes a la Universidad de Chile, a quienes menciona cuando aborda la Escuela de Bellas Artes, pero nuevamente no profundiza en torno a sus integrantes.
Si bien el rescate que hace Solanich tiene su mérito, también presenta sus vacíos, no sólo por los hitos o figuras que revela en torno al grabado, sino también por cómo se preocupa o se enfoca en los talleres y en los espacios formativos que se sitúan en el centro de nuestro país, centralismo que también genera un problema en el trabajo de reconstruir la emergencia y desarrollo del grabado en Chile. Si bien presenta a artistas que nacen o se forman en regiones alejadas del centro, entre ellos Julio Escámez y Rafael Ampuero, las biografías que trabaja no van más allá de la información que contienen. Además, teniendo presente que los relatos son planteados desde el centro, se dificulta el rastreo o mapeo de grabadores en formación o con una obra gráfica realizada en otros lugares del país.
A esto se le suma también la tendencia sobre qué momentos o prácticas del arte se estudian, donde la inclinación suele ser sobre la pintura. Dentro de los textos que se han escritos está el de Antonio Romera La historia de la pintura chilena (1951), como también los libros que han escrito en conjunto Gaspar Galaz y Milan Ivelic con La pintura en Chile desde la Colonia hasta 1981 (2009) y Chile, arte actual (1988).
Con relación a los dos textos de Galaz e Ivelic, construidos desde una mirada de centro, ambos escritos abordan la historia del arte chileno, pero centrándose únicamente en la pintura. Así, como su título lo indica, La pintura en Chile desde la Colonia hasta 1981, que se divide en dos partes, trata desde
las primeras instancias de la pintura en nuestro país con las referencias a los artistas que llegaron a nuestro país como Raymond Monvoisin y José Gil de Castro, entre otras figuras, hasta hacer un alcance a artistas cuya pintura se le denomina como “naif” en el siglo XX. Todo en torno a la pintura, pero sin mencionar o aludir a otras prácticas que en ese mismo tiempo cronológico estaban desarrollando su producción artística.
Mientras que, en Chile, arte actual, libro que se publica al año siguiente que el de Solanich, vuelven sobre el tema de la pintura nuevamente, pero reseñando algunas otras prácticas. Este texto aborda lo que se puede considerar un manual de actualización respecto al estado actual del arte nacional, retomando desde la Generación del Trece y el Grupo Montparnasse, continuando con otros grupos y artistas que van surgiendo en nuestra historia, los circuitos de esa época, las transgresiones artísticas que empezaron a vivir y experimentar los artistas con sus obras a modo de contexto social, para finalizar con la situación que exponen de la escultura ante la falta de nuevos alumnos que ingresen en la práctica y rompan con las formas tradicionales.
Al abordar los circuitos del arte, donde en ese momento traen a presencia el grabado durante los años sesenta, instancia en que el grabado se posiciona entre la pintura y la escultura² [7], pero esta mención es tratada en base a las Bienales Americanas de Grabado impulsadas por Nemesio Antúnez y cuando el Taller 99 se ubica en la Escuela de Arte de la Universidad Católica. Sin embargo, a lo largo del texto, Galaz e Ivelic trabajan tomando la pintura como eje central con alusiones pequeñas a otros temas como el grabado, pero no profundizan en él[8]. No obstante, para la época en que ambos textos se publican, ocurren dentro del mismo periodo que el escrito de Solanich, lo que expone dos cosas respecto a la historiografía del arte: se tiende a trabajar y profundizar desde un mismo eje o práctica y ésta se ubica principalmente en la ciudad de Santiago.
En 1994 nos encontramos con el caso del artista grabador Jaime Cruz, quien realiza en el Museo Nacional de Bellas Artes la exposición La memoria del grabador (1994), donde expone su obra realizada desde 1960 a 1994. Lo que destacamos de este hecho es el catálogo razonado de la muestra. Dentro de los escritos que se encuentran en él, Cruz realiza una recopilación de antecedentes sobre el grabado en Chile: catálogos, artículos de prensa y procesos técnicos, un material que permite para quienes participan en el campo del arte, tengan un referente sobre la práctica del grabado en Chile[9]. Si bien el eje del texto son las vivencias del artista y su obra, los datos y precedentes que entrega son elementos que también menciona Solanich, junto con su experiencia con el Taller 99 e integrantes, relatos que forman parte de esta historiografía del grabado, pero con otro tipo de narrativa en ella.
Tras el primer intento de Solanich, es recién en 1995 que se vuelve a abordar la historia del grabado en Chile, específicamente con dos libros: La Línea de la Memoria. Ensayo sobre el grabado contemporáneo de Valparaíso de Alberto Madrid Letelier y La novela chilena del grabado de Justo Pastor Mellado. Ambos escriben sobre el grabado desde sus ciudades, donde Madrid realiza en parte la tarea que no trata Solanich cuando menciona a Carlos Hermosilla, haciéndose cargo de la producción del grabado desde una mirada descentralizada y abriendo una línea que no existe en la historiografía del arte nacional, lo que corresponde a las historias locales.
El texto La Línea de la Memoria. Ensayo sobre el grabado contemporáneo de Valparaíso, se hace cargo de la trayectoria de Carlos Hermosilla y del Grupo de Grabadores de Viña del Mar, junto con la inscripción de una historia del grabado local, presenta en su introducción que la construcción historiográfica del grabado se ha concentrado en los espacios capitalinos, principalmente con el Taller 99, pero que, hasta ese momento, no se habrían ocupado de las instancias regionales.
La publicación de Madrid es una primera parte de la construcción de la historia del grabado local en la región de Valparaíso. Una segunda parte denominada Desplazamiento de la Memoria. Ensayo sobre el grabado contemporáneo de Valparaíso(fecha), es una publicación que continúa con la historiografía de la ciudad puerto, pero ahora tomando la figura de la artista Pilar Domínguez Fuenzalida con sus enseñanzas de grabado en la Universidad de Playa Ancha, junto con otros artistas.
El primer capítulo, “La inscripción del borde”, aborda cómo se sitúa el grabado en la región de Valparaíso,construyendo una relación de metáforas y definiciones entre las palabras matriz, sello y madera, vinculandose con el grabado y el puerto. En el segundo capítulo, “La lección del grabado”, Madrid
reconstruye la vida de Carlos Hermosilla desde sus estudios junto con un análisis de las obras del artista. En el tercer capítulo entra en el estudio de Hermosilla como maestro en la Escuela de Bellas Artes en Viña del Mar y el Grupo de Grabadores de Viña del Mar. Posteriormente trata de manera individual a los artistas que formaron parte del grupo de estudiantes. Finalmente, “Prueba de estado”, capítulo final, no es un estudio acabado del grabado, sino que vendría a ser el inicio de la historiografía del grabado local en Valparaíso.
La problemática que advierte Madrid subraya lo que hemos dicho respecto a la tarea asumida por Solanich. Dentro de esta afirmación encontramos otro tipo de ausencia que tiene relación con la presencia de las artistas tanto en los espacios de enseñanza y práctica del grabado como en sus relatos. Si bien Solanich menciona la mayor cantidad de mujeres que se forman en el grabado y que lo practican, específicamente en el Taller 99, no existe un análisis respecto de cómo participan o contribuyen en los talleres, mucho menos de lo que producen. Nuevamente nos enfrentamos con un enfoque biográfico que no entra en detalles respecto a sus intervenciones en el taller, sino que se concentra en la vida y la obra general que producen estas artistas.
Continuando con los escritos del año 1995, Justo Pastor Mellado con La novela chilena del grabado nos presenta instancias que llevaron a la elaboración del libro y la historiografía del grabado. Una construcción que ocurre nuevamente desde el centro de nuestro país, pero con un trabajo de recolección de textos escritos en distintas épocas e instancias vinculadas con la práctica del grabado y su desarrollo. “La necesidad de este libro se planteó desde el imperativo de re-elaborar las hipótesis sobre las que descansa el desarrollo del campo del grabado. No me parece que éste deba ser considerado como un espacio menor en la historiografía, sino, por el contrario, como un espacio en el que un cierto número de obras han logrado montar un dispositivo crítico de la representación pictórica cita”³.
Si bien Mellado trae a presencia el grabado, no es precisamente una historia en comparación con los otros casos que se han presentado anteriormente. No obstante, la construcción de la práctica del grabado que trama el autor tiene su enfoque en la ciudad de Santiago, con un trabajo sobre el Taller 99 en el espacio universitario. Posteriormente en el año 1998, se retoma la investigación sobre el Taller 99 dentro de la tesis de Bárbara Becker en La historia del grabado en Chile: Desde sus orígenes hasta el Taller 99, donde su título lo señala se abordan algunos de los textos ya mencionados, para centrarse en la evolución del grabado hasta el Taller 99 como exponente del grabado contemporáneo.
Es alrededor del año 2011 – de manera tentativo – cuando se vuelve a mencionar o traer el grabado, ya sea en publicaciones de varios autores, revistas académicas, guiones curatoriales con mayor continuidad. Entre las ediciones colaborativas se destacan los textos que participaron de las publicaciones de Ensayos sobre artes visuales. Prácticas y discursos de los años ’70 y ’80 en Chile, de Maria José Delpiano“Las operaciones críticas de Eduardo Vilches para el grabado en Chile” (2011), junto con el de Felipe Baeza y José Parra “Taller de Artes Visuales (TAV). Producción, difusión y reflexión sobre el grabado en Chile durante la Dictadura” (2012).
Con el tiempo empiezan a verse más textos, en donde se enfocan en un artista, analizan talleres de grabado, catálogos de exposiciones en grabado, o que los mismo artista que se dedican al grabado generan sus propias investigaciones como la tesis de Daniel Lagos “Grupo de Grabadores de Viña del Mar. Revisión histórica desde la obra de Ciro Silva” (2018) o publicaciones como la de Jaime Cruz, El grabado en Chile… A modo de enciclopedia (2015) como un repertorio de biografías y explicaciones de algunas técnicas del grabado. La variedad de textos como sus expositores ha ido en aumento e incluso saliéndose de la producción enfocada en la ciudad de Santiago a desplazarse hacia otras ciudades como el caso de Bárbara Lama y Javier Ramirez en Concepción, entre otros.
“No hay una historia general. Solo hay historias cortas y autónomas”⁴, dice Justo Pastor Mellado. En efecto, como hemos podido revisar, los relatos del grabado son pensados desde un posible ordenamiento lineal, en comparación con el trabajo que hacen Galaz e Ivelic con la pintura. En relación a esto, y uno de los últimos referentes es la exposición que realiza Justo Pastor Mellado Grabado hecho en Chile (2021), publicando un libro con el mismo nombre de la muestra, en donde realiza un recorrido del grabado deteniéndose en otros momentos que no han sido abordados, continuando con las historias corta y autónomas, dejando pendiente una historia oficial del grabado en Chile.
1 Solanich Enrique, Dibujo y grabado en Chile (Santiago: Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación, 1987), 5.
2 Galaz Gaspar y Milán Ivelic, Chile, arte actual (Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso, Universidad Católica de Valparaíso, 1988), 103.
3 Mellado Justo Pastor, La novela chilena del grabado (Santiago: Economías de Guerra, 1995), 13-14.
4 Mellado Justo Pastor, Grabado: Hecho en Chile. (Santiago: Centro Cultural La Moneda, 2021), 41
Juan Bernal Ponce, «El escribidor». Serigrafía, 29,5 x 23; c.2002

Valentina Madrid Núñez
Licenciada en Teoría e Historia del Arte
Encargada del área de Contenidos digitales y editoriales del Museo Universitario del Grabado de la Universidad de Playa Ancha.
Museo Universitario del Grabado Upla y Puerto Valparaíso lanzan talleres para adultos mayores que evocan la memoria de la actividad portuaria
Museo Universitario del Grabado Upla y Puerto Valparaíso lanzan talleres para adultos mayores que evocan la memoria de la actividad portuaria
Serán tres meses de talleres, con seis grupos de máximo 25 personas, totalizando una disponibilidad de cupos para 150 participantes.
Un enriquecedor panorama para los adultos mayores de Valparaíso es el que lanzaron esta mañana Puerto Valparaíso (EPV) y el Museo Universitario del Grabado Universidad de Playa Ancha (MUG-Upla), gracias a los talleres que dictará este espacio cultural por un periodo de tres meses destinado a este grupo etario, con el objetivo principal de ser parte de una recuperación histórica de memorias sobre la actividad portuaria, a partir de los imaginarios del habitante porteño.


El proyecto de arte titulado “¿Yo?…!¡Yo soy del Puerto!: Memorias recuperadas del Puerto de Valparaíso” contempla talleres que se componen en 6 grupos de 25 personas como máximo por mes, dando así una disponibilidad total de 150 cupos. Las jornadas que se realizarán en julio, agosto y septiembre serán teóricas y prácticas, en el que dos grupos tendrán clases con una periodicidad de 1 vez por semana cada uno con tres horas cada sesión, totalizando 12 horas mensuales. Además, se contempla la producción de un libro con su respectiva editorial, diseño e impresión que ilustrará el trabajo de todas las personas que hayan participado en esta iniciativa generando una obra de arte y relato de la memoria portuaria, utilizando la técnica del grabado aprendida en estos talleres.
Luis Eduardo Escobar, presidente del Directorio de Puerto Valparaíso, destacó la iniciativa, comentando que “estas instancias son una contribución para mantener la memoria de lo que ha sido y de lo que fue el puerto de Valparaíso y darle una oportunidad a la gente de la tercera edad a que puedan plasmar esas memorias de una forma gráfica, de forma tal que queden registradas. Entonces, lo que estamos haciendo junto con el museo es desarrollar una labor artística, que a la vez, va a quedar en un libro donde van a estar los grabados que la gente va a hacer, son 150 personas, junto con textos que ellos mismos van a escribir”.


Por su parte, María Teresa Devia, directora del Museo Universitario del Grabado, sostuvo que “es muy importante generar estos espacios de encuentro con las personas mayores y que puedan tener la capacidad de expresar su memoria, tanto en la palabra como en la imagen, por eso estamos muy contentos de que Puerto Valparaíso se constituya en un aliado del MUG para estos temas. Bienvenidas todas aquellas personas mayores que quieran disfrutar de la solidaridad con otros y compartir sus experiencias”.
En tanto, Cecilia Rojo, quien participó del lanzamiento de talleres, señalando que le emociona “aprender, conocer, saber, porque yo hace 23 años llegué acá, por lo que desde entonces conozco el puerto y me encanta ver las fotos antiguas, lugares que desaparecieron, que yo conocí y ahora no están, dado que se han transformado en otras cosas”.
El Museo Universitario del Grabado UPLA tiene como principal objetivo acercar a las personas al disfrute de esta técnica de las Artes Visuales, expandiendo su uso cultural a partir de un acompañamiento especializado y estético según las necesidades de cada segmento social, etario, cultural o condición especial.
Franssesca Alexandra Arrué Veraldi
Periodista MUG
Tomás Lauer Cárcamo
Periodista EPV

Vive las vacaciones de invierno con talleres en el MUG
Vive las vacaciones de invierno con talleres en el MUG
Contamos con jornadas que se realizarán en la última semana de junio y la primera de julio.
El Museo Universitario del Grabado Universidad de Playa Ancha (MUG-Upla) tiene una entretenida oferta de talleres de grabado para experimentar con arte y creatividad las vacaciones de invierno 2024.

Destinada para público de diferentes edades, la programación de junio contempla las jornadas ‘Darle vida a la Lira’, que se realizará el 26, a partir de los 5 años, y ‘Acércate al grabado’, taller de dos sesiones el 27 y 28, a partir de los 10 años.
Mientras que en julio se llevarán a cabo los talleres ‘Mi primer grabado’, el 3, desde los 5 hasta los 9 años, ‘Pintando con papeles’, el día 4, y ‘Libro de artista’, el 5, ambos a partir de los 5 años.
Cabe señalar que todas las actividades, a excepción de ‘Mi primer grabado’, son sin límite de edad, por lo que pueden tener la experiencia del grabado todos los públicos.
“Quiero dejarlos invitados a que participen en los talleres que realizaremos en las vacaciones de invierno en el MUG. Son actividades que están pensadas para generar una cercanía al mundo del grabado, a las distintas disciplinas artísticas, conoceremos distintos materiales y son talleres muy entretenidos, así que espero verlos y que puedan sacar al artista que cada uno lleva dentro”, mencionó María Paz Huenul Colarte, encargada del área de Mediación del MUG.
Las jornadas tienen materiales incluidos y son con aporte voluntario.
Los talleres cuentan con 6 cupos, previa inscripción al correo [email protected], y se realizarán en el MUG, ubicado en Lautaro Rosas 485, Cerro Alegre, Valparaíso.
Franssesca Alexandra Arrué Veraldi
Periodista MUG
“Transmutación de la materia”: últimos días para visitar obra parte de la exposición de la Bienal
“Transmutación de la materia”: últimos días para visitar obra parte de la exposición de la Bienal
La muestra del Taller Metales Nobles del MUG estará abierta hasta el domingo 16 de junio.
La obra presentada por el taller Metales Nobles del Museo Universitario del Grabado Universidad de Playa Ancha (MUG-Upla), y que forma parte de la exposición del Pabellón Internacional de la XII Bienal Internacional de Artes de Valparaíso, se encuentra disponible hasta el domingo 16 de junio.


Durante los últimos días en que la muestra está abierta al público, se puede visitar de lunes a viernes desde las 9:30 hasta las 16:00 horas en el edificio Caralps – La Nave.
La obra “Transmutación de la materia” fue realizada en formato de políptico [grabado en múltiples materiales residuales de casa siniestrada] por un equipo interdisciplinario conformado por Ismael Díaz, docente de las cátedras y del Taller Metales Nobles del MUG, quien a su vez fue coordinador y parte de la obra, junto a estudiantes del curso avanzado de la Escuela de Calcografía del Museo.
“En este proceso el equipo llegó a distintos resultados, Nicol Palamara (‘Nicolet‘), como Licenciada en Artes tiene técnicas de investigación en el campo de las Artes Visuales y su expertizaje en el color llevó a tener una obra específica respecto al manejo de este. Pamela Suárez, que es orfebre y bibliotecóloga, en la recaudación de la información y el manejo de los objetos como muestra final”, argumentó Díaz.
Agregó: “Sebastián Fuenzalida (‘Jengibre‘) en la recopilación de la información y de los materiales con su formación de sociólogo; Francisco Jaume, arquitecto, en la disposición espacial, la valoración de cada espacio, elemento arquitectónico y la mezcla entre la persona y el habitar; y Marcela Vidal, profesora de Lenguaje, que verbalizó el proceso investigativo. Para mí fue muy bueno y enriquecedor coordinar a un equipo de esta calidad”.
La muestra se encuentra en el 5to piso del renovado edificio, en el que también se exponen diferentes obras con variados formatos pertenecientes al Pabellón Internacional de la XII Bienal de Artes de Valparaíso.
Franssesca Alexandra Arrué Veraldi
Periodista MUG

Pilar Domínguez: Lección de grabado
Lira porteña n° 28
Pilar Domínguez: Lección de grabado.
Por Alberto Madrid Letelier
En la sala temporal del Museo Universitario del Grabado se está exhibiendo la exposición Pilar Domínguez: Lección de grabado, como parte del correlato de Historias recuperadas. La figura de Domínguez es relevante para la historia local del grabado, atendiendo a su condición de artista y académica. Ya que, ella se desempeñó en la docencia de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa durante 1991-1996, marcando una huella significativa por su compromiso y modo de enseñanza del grabado.
También le cupo hacerse cargo de inventariar las obras donadas a nuestra casa de estudio por otro artista y maestro de enseñanza del grabado Carlos Hermosilla Álvarez (1905-1991), que fueron el inició del Fondo de las Arte las que se visibilizan en parte en el Museo Universitario del Grabado.
Pilar Domínguez trabaja con un espíritu colaborativo lo que se puso de manifiesto siendo parte del grupo fundador del Centro del Grabado Valparaíso, el cual ya ha desarrollado una trayectoria de treinta años. Dando continuidad a la tradición inaugural de Hermosilla.
De ahí entonces recordar a Domínguez es en atención a la huella que dejó inscrita en el espacio del arte local.
La selección de obra que se expone es un buen resumen de su imaginario, como de las técnicas del grabado que práctica. De algún modo su trabajo reproduce la actividad de los artistas viajeros, que circularon por Valparaíso a fines del siglo XIX y comienzos del XX entre cuyas actividades se dedicaban a cartografiar el territorio. Pilar Domínguez realizó una serie de carpetas individuales,
como invitando a participar a otros grabadores sobre ciudades de la región Quilpué, San Felipe, Cartagena, Valparaíso, entre otras. Trabajo que respondía a un proceso de documentación y observación que posteriormente se traducía en la visualización de la orografía del lugar, como la fisionomía y elementos característicos del territorio. Las que se editaban en carpetas, que con el tiempo se han transformado en fuente de documentación que dan cuenta de los cambios del paisaje.
Por ello en el correlato del guión curatorial de la sala temporal del museo Historias recuperadas, en el caso de Domínguez es hacernos cargo de su aporte al desarrollo del arte local. El cual es parte de la memoria de la ciudad en la que enseño y grabo. Grabar es también es recordar, y es lo que hemos querido homenajear su labor considerándola como una Lección de grabado.
Pilar Domínguez, «s/t» [grúas]. Aguafuerte y aguatinta, 17,3 x 12; .1993
Pilar Domínguez, [Dos atunes y bruñidores]. Aguafuerte, 41,3 x 61; .1996

Alberto Madrid Letelier
Académico e investigador Facultad de Arte, curador del Museo Universitario del Grabado de la Universidad de Playa Ancha. Dentro de sus líneas de investigación se ocupa de la relación de la literatura y las artes visuales. Publica en revistas nacionales e internacionales sobre arte chileno.
Javiera Moreira sobre el MUG: “Toda obra que está acá es un referente de una historia del grabado en Chile”
Javiera Moreira sobre el MUG: “Toda obra que está acá es un referente de una historia del grabado en Chile”
Conversatorio se encuentra disponible en el podcast Fragmentos del MUG.
El Museo Universitario del Grabado (MUG-Upla) realizó el conversatorio “En el MUG: Conversando de arte con artistas”, que contó con la invitada Javiera Moreira, quien abordó su trayectoria artística como grabadora y el proceso de sus obras.


Javiera Moreira estudió Pedagogía en Artes Plásticas en la Universidad de Santiago de Chile, con grado académico de Licenciatura en Educación, con mención en Artes Plásticas. Estudió técnicas de grabado en la Corporación Cultural Taller 99, del cual fue profesora, artista libre y Socia Honoraria.
Ejerció la docencia, ha realizado diferentes exposiciones individuales y colectivas, ha recibido premios y ha sido jurado en dos bienales.
“Toda obra que está acá es un referente de una historia del grabado en Chile, entonces es muy importante. Encuentro fundamental la labor que hacen acá en el Museo, y es increíble que mi obra esté aquí”.
En la exposición permanente del MUG, se encuentra su grabado “En la mesa”, del año 2020. “Para un artista explicar un poco su obra siempre es bueno, porque las personas que vienen acá después van a ver de otra manera tu obra. Los conversatorios con los artistas son super importantes, mencionó Moreira.
La artista también comentó sobre la actualidad de la educación en el arte: “Yo creo que hoy está difícil, pero no por eso no se tiene que hacer. Hay que tratar de reinventar, y de que a través de la pasión por educar o por enseñar de los profesores y maestros de la educación, ocurra el cambio. Si no cambian los profesores, no va a pasar ninguna cosa de que las personas vayan a aprender, porque hoy el mundo ha cambiado».


Moreira tiene obras en diferentes colecciones nacionales e internacionales, entre estos, el Fondo de las Artes de la Universidad de Playa Ancha, y actualmente es directora y profesora en el Centro Cultural Casaplan en Valparaíso, del que fue parte del equipo fundador.
Victoria Álvarez Araya, asistente al conversatorio dijo: “Yo encuentro muy interesante que se efectúen este tipo de actividades, porque es bueno conocer al artista desde su relato personal, aquí vino a contar un poco de ella, porque normalmente uno está acostumbrado a ver lo que está exponiendo y hay todos estos misterios que uno no sabe cómo llegó a ese resultado o por qué hizo esa obra”.
El conversatorio se encuentra disponible en el podcast Fragmentos del Museo y con la jornada de Javiera Moreira se inaugura la 2da temporada del espacio digital.
Franssesca Alexandra Arrué Veraldi
Periodista MUG
Concierto en el MUG evoca la memoria sonora de Valparaíso
Concierto en el MUG evoca la memoria sonora de Valparaíso
El programa musical abarcó desde 1960 hasta 1990.
El Museo Universitario del Grabado Universidad de Playa Ancha (MUG-Upla) realizó el concierto “Hilando la memoria sonora en Valparaíso”, presentado por el Coro de Cámara de Valparaíso, dirigido por el maestro Carlos Hernández Silva.
La instancia, enmarcada en el mes de patrimonio cultural, se realizó en la sala Nemesio Antúnez de la institución museal, con un repertorio que puso en valor la memoria sonora de Valparaíso, desde la década de 1960 hasta 1990.


“Queremos dedicarnos a recuperar esta memoria y vincularnos con las comunidades, lo mismo que hace el MUG; estar más cercanos al disfrute y al acceso a la cultura sin ningún tipo de barreras y eso es lo que quisimos hacer en conjunto hoy con el Museo” mencionó María Teresa Devia, directora del MUG e integrante del Coro.
El programa musical se conformó por ‘Con una pala y el sombrero’ de Gervasio Viera, con arreglo musical de Carlos Hernández; ‘Te recuerdo Amanda’ de Víctor Jara, con arreglo de Mario Canovás; ‘Dancing Queen’ de ABBA, con arreglo de Carlos Hernández; ‘Se equivocó la Paloma’ de Carlos Guastavino, con textos de poeta Rafael Albertí; mix de música de Los Cinco Latinos y ‘Cuando Valparaíso’, texto y música de Desiderio Arena con arreglo de Carlos Hernández.
Octavio Ramírez Francis, integrante del Coro anunció: “El repertorio que estamos haciendo nosotros es popular, lo queremos llevar para que el público pueda sentirlo bien, ya hemos cantado muchos años, lo que es Beethoven, Bach, entre otros, así que ahora estamos en un repertorio popular y esperamos seguir en esta línea”.
El Coro de Cámara de Valparaíso es una agrupación que ha desarrollado un proyecto de extensión y vinculación con la comunidad regional: “Hemos conversado mucho de llevar esta música a distintas entidades, como hospitales, centros culturales, todos los espacios que sean adecuados, para que la gente también aprenda y sepa qué estamos haciendo nosotros”, anunció Carlos Hernández Silva.
Franssesca Alexandra Arrué Veraldi
Periodista MUG

El grabado como patrimonio cultural inmaterial de Valparaíso.
Lira porteña n° 27
El grabado como patrimonio cultural inmaterial de Valparaíso.
Por María Teresa Devia Lubet
El grabado, como expresión popular-social y artística-estética, forma parte del ADN del paisaje cultural de Valparaíso. Con una larga tradición de cultores, maestros y artistas, adquiere la característica de impronta identitaria del territorio y su territorialidad.
El grabado, como arte y oficio, posee una larga data histórica, social y política en Valparaíso, la que se puede revisar en la continuidad de sus prácticas y formas de transferencia. Desde los maestros imprenteros hasta los reconocidos artistas, hombres y mujeres, que decidieron hacer de este medio la expresión profunda de su propio ser, pero también con el inconfundible compromiso social con sus propios contextos, ha significado que el grabado se haya transformado en un vehículo de conocimiento y valoración del colectivo que aporta con su obra al mundo de las artes visuales, desde Valparaíso al mundo.
La primera Escuela de Grabadores en la Región, la fundó Carlos Hermosilla Álvarez, hijo de un trabajador de imprenta, en el año 1939. Desde ese hito fundacional del grabado como arte hasta nuestros días, la práctica del grabado se ha mantenido sin interrupciones. De maestros a discípulos en los Talleres de Grabado, luego como especialidad en la formación de profesionales de las Artes Visuales en diversas Casas de Estudios Superiores, en los nuevos colegios artísticos, en colectivos que se reúnen para acciones específicas o, por el sólo hecho de mantenerse conectados con un quehacer que traspasa, a mi parecer, las puras fronteras de la producción de obra.
La producción artística del grabado no sólo se da en la ciudad de Valparaíso, también resultan ser centros importantes Concepción y Santiago. Sin embargo, es innegable que la historia que aparece detrás de la obra en esta ciudad puerto, resulta tanto más importante para los fines de esta exposición, cuyo objetivo fundamental es poder llevar al grabado al reconocimiento de patrimonio inmaterial de Valparaíso.
¿De dónde nace esta preocupación?
En el año 2023 un grupo de artistas grabadores organizó el Primer Encuentro de Grabadores de la Región de Valparaíso. El propósito central del encuentro era reunir en un espacio de reflexión e intercambio de saberes y nuevas técnicas a los y las artistas que se mantenían como cultores y/o practicantes de este hermoso y complejo quehacer artístico. El encuentro logró reunir a un centenar de personas que mantienen viva la práctica del grabado, ya sea en talleres locales , en las Escuelas de Bellas Artes de Valparaíso y Viña del Mar, estudiantes, egresados y académicos de Licenciatura en Arte de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha con especialidad en Grabado, estudiantes y maestros del Instituto de Arte de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y de numerosas agrupaciones de Talleres, artistas, curadores/as, gestores culturales y galerías. Todos ellos con un fuerte vínculo con la producción, circulación y consumo del grabado.
Como resultado de este inédito encuentro, desde la reflexión y la acción, se visibiliza el impacto que esta práctica tiene todavía, como expresión artística, no sólo en la ciudad de Valparaíso sino también, en otros lugares de la Región. El seguir la huella del grabado resulta interesante y asombroso a la vez, ya que el poder de la transferencia de una práctica que prioritariamente se pasa de maestro a discípulo casi desde la oralidad misma, de la experiencia, de la convivencia, viaja con el portador hacia otros espacios y allí se vuelve a instalar, resignificando el sentido del quehacer, de la necesidad de preservar y el afán de permanecer. Situaciones que me llevan a asegurar que esta condición debería ser mirada como un componente del patrimonio inmaterial de Valparaíso Región por su alto valor social, histórico, cultural y político cuya esencia se mantiene incólume a pesar del traspaso del tiempo.
No cabe duda que las experimentaciones, las innovaciones y la búsqueda de “otras maneras”, se hacen presente en las narrativas de los artistas contemporáneos. Sin embargo, la esencia misma de la técnica es parte de la expresión de cada cultor/a, sin excepción, lo que me lleva a pensar en que el grabado se podría identificar no sólo como patrimonio material mueble centrado en la obra sino también, como memoria de una práctica social y cultural en constante resignificación, vinculada estrechamente a un territorio-lugar y a una identidad y pertenencia innegables con el imaginario de Valparaíso.
El grabado y sus cultores, necesitan ser reconocidos como un elemento que aporta a la difusión de Valparaíso como sitio del Patrimonio Mundial, como Ciudad Cultural y como un destino turístico invaluable para cualquier viajero. La forma de incluirlos, con seriedad y compromiso, sería integrándose al listado de patrimonio inmaterial reconocidos por el Ministerio de las Culturas, las Artes, y el Patrimonio, primeramente, y luego, apostar por el que Valparaíso sea reconocido como Capital Cultural del Grabado. Merecido reconocimiento que pondría al circuito de cultores, practicantes, mediadores y gestores culturales en un espacio creativo vinculado a una nueva forma de economía cultural que permita un verdadero desarrollo para la producción, la circulación y el consumo de este bien cultural, sin que por ello sea despojado de su esencia como arte y oficio, como expresión estética, como documento social, es decir, de su propia historia.
Quizás, esto que aún se percibe como un sueño en el colectivo de grabadores y grabadoras de Valparaíso, potencie un desarrollo sostenible de la práctica y su transferencia, logrando que abandonen un espacio de precariedad y marginalidad, inconcebible para una ciudad que pone en el discurso su especial historia de habitabilidad, cuna de creadores y artistas, y reconozca en el grabado y sus cultores un espacio de privilegio para sus narrativas.
Equipo museo, 1° encuentro de grabadores Valparaíso, 2023. Museo Universitario del Grabado de la Universidad de Playa Ancha.

María Teresa Devia Lubet
Directora MUG-Upla
¡MUG celebró el Día de los Patrimonios Culturales!
¡MUG celebró el Día de los Patrimonios Culturales!
El recinto museal realizó una jornada en torno al grabado para conmemorar la festividad nacional.
El Museo Universitario del Grabado Universidad de Playa Ancha (MUG-Upla) se adhirió al Día de los Patrimonios Culturales 2024, festejando la celebración cultural nacional con más de 500 personas durante el domingo 26 de mayo.


Durante la jornada se realizó “Incursionando en el mundo de grabadores”, instancia de demostración de grabado en linóleo, sus procesos y herramientas. A su vez se realizó la apertura de la casona Walbaum, construida en 1880 y restaurada con criterios patrimoniales para constituirse en la actualidad en el MUG.
Para ambientar la jornada patrimonial, el Museo fue decorado con personajes y estéticas inspirados en la Lira Popular, escritos populares con información que relataba el acontecer nacional que circulaban en Chile a fines del siglo XIX y principios del XX.
Cristián Lecaros Cox, visitante, aludió: “Me gustó mucho la restauración que se hizo en el lugar, creo que es de una delicadeza que cuesta encontrar, fuera de las obras que también me parecieron espectaculares. A la recuperación del espacio le pongo nota siete”.
Dentro de la programación de Día de los Patrimonios Culturales, en los que se celebran 25 años de historia de la festividad, el público también pudo recorrer la exposición permanente del Museo “Matrices de enseñanza” y la exposición temporal “Historias recuperadas: Lección de grabado” que contempla obras de la artista Pilar Domínguez.
“Me gustó mucho la distribución de las piezas, creo que hay una curatoría muy bien hecha, está bien iluminado, me resaltó también que el Museo es super accesible para todo tipo de personas, eso me parece muy importante y creo que es un lugar cálido y acogedor. Fuera de las piezas que destacan mucho, el Museo está hecho para que se luzca y uno tenga una muy buena experiencia” comentó Natalí Cozak Olego, asistente.


José Miguel Estay Vergara, visitante, destacó: “La finalidad del Día de los Patrimonios es permitir a la ciudadanía la oportunidad de conocer, acercar y difundir espacios para disfrutar del patrimonio histórico, arquitectónico y cultural nacional, tanto para reconocerlo como reconocernos en él. El MUG es un espacio que, en efecto, desde su infraestructura hasta su arte, cumple a cabalidad con este objetivo”.
Franssesca Alexandra Arrué Veraldi
Periodista MUG
























